La primera semana de noviembre la Cámara de Diputados aprobó el proyecto que establece una jornada laboral de 40 horas. Esta iniciativa propone una gradualidad en su aplicación de 5 años para pequeñas y medianas empresas, y de un año para empresas medianas y grandes.

Karin BravoLa regulación del tiempo en el trabajo es uno de los principales objetivos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). En 1919 estableció su primer Convenio, donde señala que, en las empresas industriales, las horas de trabajo deben ser 8 horas diarias y 48 horas semanales, con algunas excepciones, y posteriormente, en 1930 (Convenio N°30), se adhieren también los sectores de comercio y oficinas.

Posteriormente, se establecieron normas relacionadas con los descansos semanales y anuales, en que, por ejemplo, en 1970 se habla de vacaciones pagadas.

Este año 2019, la OIT ha señalado que existen variados retos en el ámbito laboral, como el exceso de horas laborales, y ha afirmado que se requiere revisar las jornadas de descanso semanal y las vacaciones anuales pagadas, de forma de adaptarse a las nuevas tendencias y evolución de las organizaciones.

El promedio de horas trabajadas en Chile es de 1.990 horas, mientras que el promedio de la OCDE es de 1.737 horas al año.

Algo de historia

La última disminución de la jornada laboral se aprobó en Chile en septiembre de 2001, bajando de 48 a 45 horas semanales, medida que entró en vigencia en enero de 2005.

Un estudio realizado al respecto por Rafael Sánchez (actual coordinador Laboral del Ministerio de Hacienda), publicado en 2013 y denominado Do reductions of standard hours affect employment transitions?: Evidence from Chile, mostró evidencia en dos aspectos relevantes: ante el anuncio de reducción de la jornada laboral, las empresas no disminuyeron los salarios anticipándose a la medida, y lo segundo es que la reducción de las horas trabajadas no tuvo un efecto significativo en el empleo, pero sí mejoró el valor de las remuneraciones por hora.

La jornada laboral actual de nuestro país de 45 horas, es elevada comparada con la de otros países más desarrollados. Si se compara con los países de la OCDE, Chile es uno de los países que más horas trabaja al año. Según el informe Una contribución a la discusión sobre la jornada laboral del CEP (2017), el promedio de horas trabajadas en Chile es de 1.990 horas, mientras que el promedio de la OCDE es de 1.737 horas al año. Si esta diferencia se lleva a semanas, equivale a 5 semanas de trabajo nuestras.

Por el límite inferior, los países que presentan menor cantidad de horas anuales trabajadas son Alemania, Holanda y Noruega, que tienen entre 1.400 y 1.500 horas anuales trabajadas.

De aprobarse el proyecto actual, la reducción de la jornada se realizará gradualmente hasta llegar a 40 horas semanales.

La tendencia muestra que las horas trabajadas promedio de la OCDE han disminuido con el pasar de los años y refleja uno de los principios de la teoría económica que indica que el “ocio” se comporta como bien superior y comienza a aumentar cuando el ingreso también aumenta. Eso hace que las horas trabajadas disminuyan.

Chile, comparado con los otros países de la OCDE, es uno de los que más horas trabajadas anuales tiene, siendo sólo superado por México, República de Corea y Grecia, todos estos países con sobre 2.000 horas anuales, según el estudio del CEP (2017).

Según cifras de la OIT, en los países asiáticos las personas tienen jornadas laborales semanales más extensas. Por ejemplo, Tailandia tiene una jornada semanal de 84 horas, mientras en las Islas Seychelles la jornada alcanza las 74 horas semanales. En América, Costa Rica registra 72 horas semanales.

Alcances del proyecto actual

De aprobarse el proyecto actual, la reducción de la jornada se realizará gradualmente hasta llegar a 40 horas semanales. Puede ser distribuido en jornadas de 8 horas (5 días a la semana) o de 6 horas y 40 minutos si la jornada semanal se establece en 6 días.

He ahí una de las diferencias con el proyecto original del gobierno, que además de una implementación más larga (años 2020 al 2027), buscaba que el empleador ajustara con el trabajador su jornada (flexibilidad). La iniciativa actual define que la jornada se debe distribuir en 5 o 6 días de trabajo.

De aprobarse finalmente esta iniciativa, deberíamos percibir los beneficios de aumentar la calidad de vida, la producción y la salud pública en nuestro país.

Karin Bravo Fray
Directora de Postgrados y Desarrollo Profesional
Universidad San Sebastián, sede Concepción

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