En el Aula Magna de la Universidad San Sebastián, sede Valdivia, María Cristina Marcet, directora Ejecutiva de la USEC (Unión Social de Empresarios, Ejecutivos y Emprendedores Cristianos) dictó la Charla Magistral Advance: “El sentido de la actividad empresarial”.

En la ocasión, Marcet centró su presentación en la visión de empresa y la vocación empresarial de la USEC, recalcando como principios la dignidad de la persona humana, el bien común, la subsidiariedad y solidaridad.

“Queremos cambiar el corazón de los hombres y mujeres de empresa, e influir en la sociedad, para que los principios de la Doctrina Social de la Iglesia se encarnen en el mundo empresarial”, sostuvo.

De esta forma, y para contribuir desde el mundo empresarial a la sociedad, se refirió a una serie de acciones que realiza la USEC, propendiendo a “desarrollar empresas plenamente humanas, altamente productivas y socialmente responsables, contribuyendo así a la construcción de una sociedad más justa, libre, solidaria y próspera”, recalcó.

La actividad del empresario, ejecutivo y emprendedor tiene un sentido trascendente, y que podemos transformarla en una noble vocación a través de la cual podemos servir a la sociedad, por medio de la generación de riqueza material y espiritual“acotó.

Asimismo, subrayó que todo cambia, “pero los principios no (…) Tenemos que considerar es que es necesaria una transformación personal de los líderes dentro de las empresas, para que -desafiados por un sentido más profundo- dirijan sus empresas o emprendimientos, al servicio del bien común, tanto de sus integrantes como de la sociedad completa. Es ir más allá de la ley, ocuparse de los colaboradores de sus familias, de la comunidad en que se insertan, y también aportar a la sociedad en su conjunto”, indicó.

A lo que concluyó: “En primer lugar, debemos preocuparnos de que nuestras empresas sean económicamente sustentables, y que aporten a través de la producción de buenos bienes y servicios. En segundo lugar, poner a la persona en el centro de nuestras operaciones, cultivando una cultura corporativa con cara humana, preocuparse de cada uno de los que forman parte de la empresa. Por último, la empresa no debe olvidar su rol social, y volcarse al servicio de la sociedad“.